• Julia

Pero antes, la plataforma de autor


No importa sobre qué tema quiera hablar el cliente-escritor cuando me llama para una asesoría editorial, siempre lo invado primero con la siguiente pregunta: ¿Qué tal está tu plataforma de autor? Así como ahora, que me salté otra forma más elaborada de introducción, no dudo en iniciar cualquier consulta con este línea, porque, bueno... un autor sin plataforma es un autor sin futuro y los asuntos urgentes hay que atenderlos enseguida.


Por si no sabes qué es una plataforma de autor, la definiré como la exposición y la presencia que tiene un escritor en el mundo tanto físico como virtual. En palabras tal vez más simples, la plataforma, en sí, son esos lugares en donde este se presenta para interactuar con sus lectores, consolidar la relación con ellos y luego venderles su obra. Sí, en este orden.


¿Interactuar?, ¿consolidar?, ¿vender? Pues... ajá. Así como lees, la plataforma de autor no es un milagro, sino un trabajazo. Uno premeditado y ordenado que necesita estrategias de mercadeo e inversión monetaria y de tiempo. Si eres un autor que no puede contratar a alguien para que mantenga tu plataforma, entonces deberías sentarte a planificar cómo puedes hacerlo solito. Esto no quiere decir que te vaya mejor o peor, sino que la faena te toca a ti y que deberás trabajar en ello con el mismo esmero con el que escribes tus obras.


¿Que si tengo alguna idea de cómo puedes hacer esto tú solito? Claro, por eso vengo por aquí. 😀 A continuación te dejo algunos asuntos que tienes que atender, tanto para crear la plataforma de autor como para mantenerla.


¿Cuál es el perfil de tus lectores?

Está muy bien ambicionar que tus lectores sean "el mundo entero", pero no es así. No a todos les interesará lo que escribes, y esto está bien, así que rebusca tu nicho y enfócate en él. Tus potenciales lectores y compradores serán esas personas que leen el género en el que escribes y podrías descubrir que solo son mujeres latinoamericanas de entre 18 a 40 años de edad. Este perfil lo conocerás y delinearás más y mejor cuando empieces a experimentar con diferentes plataformas.


¿Y cuáles son esas plataformas?

Ya quisiera decir que son los cafés, las librerías, las bibliotecas, las plazas... pero no. Estos lugares dejaron de ser los principales puntos de encuentro entre autores y lectores. Ahora las citas se dan en las redes sociales; también en los blogs de escritura y en YouTube, pero la red es, sin duda, la reina. Tus lectores no necesariamente están presentes en cada una de estas plataformas virtuales, así que tú tampoco tienes que estarlo. Si no se te da bien Twitter ni Instagram, pero sí Facebook, entonces dedica todo tu esfuerzo en crear y consolidar tu plataforma ahí.


¿Qué puedes ofrecerles?

Además de escribir novelas, ¿qué más se te da bien? ¿Hablar en público?, ¿cantar?, ¿pintar? Te pregunto porque puedes echar mano a esas otras fortalezas y combinarlas con la escritura, para crear contenido de valor para tus lectores. Dependiendo de en qué seas bueno, o no, sabrás también cuáles plataformas virtuales evitar. Por ejemplo, si no se te da bien hablar en público, no abras un canal de YouTube para recitar tus poemas o narrar de cuando en vez algún capítulo de tu novela.


Y por último, no faltes a la cita

Abriste una cuenta en Facebook, subiste una foto muy bonita y listo. Crear es esto y es el paso más fácil que darás. Ahora, lo difícil está en mantener esa cuenta y sacarle provecho. Para esto toca establecer un plan (calendario incluido) en el que desgloses qué días te viene mejor compartir cosas con tu público, qué tipo de contenido te está resultando efectivo, cuándo puedes sacar un rato para crearlo y también en qué momento puedes ir a estudiar las estadísticas de tu plataforma, para delinear aún más el perfil de tus lectores. Si me preguntan, lo más importante es que nunca faltes a la cita. Si estableces que publicarás en tu plataforma una vez a la semana, cumple.



Si lo miramos bien, podemos sacar a relucir algo importante: el autor que no tenga redes sociales tiene posibilidades mínimas de dar a conocer su obra y venderla. Yo, con todo y que soy muy romanticona, ya acepté que ni los periódicos ni las revistas ni los cafés ni las librerías volverán a ser los puntos de encuentro entre un autor y un lector. Si un escritor quiere vender su libro, tiene que ir a hacerse un espacio en el mundo virtual. 🌐


Y me voy de sábado con esto último: no pierdas nunca el objetivo principal de una plataforma de autor: esta es para que los lectores se interesen en tu voz, y tus libros encuentren refugio en ellos, eventualmente.


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