• Teresa

Ni editorial ni agentes literarios



De cuando en vez llegan escritores al Estudio preguntando si somos una editorial, o si podemos encontrarles alguna. A ambas preguntas les contestamos que no, y luego les damos un cafecito para matizar la noticia. Porque somos Las Marías, eso sí, les ofrecemos otras alternativas antes de que se vayan de nuestra oficina virtual.


Y es que el Estudio Editorial no es una casa editorial, ni Las Marías somos agentes literarios. Nuestra empresa, más bien, ofrece las herramientas necesarias para que un libro exista, y podemos trabajar tanto con editoriales como con autores independientes. Hoy Antonia y Julia me mandaron por aquí, con la intención de aclarar qué es una editorial y qué es un agente literario, y por qué nosotras no somos ni lo uno ni lo otro.

Editoriales vs Las Marías

Una editorial tradicional* es un empresa que basa su negocio en la compra y venta de obras escritas, para publicarlas y venderlas, ya sea en libros impresos o digitales. Me gusta decir que el rasgo más característico de estas es que asumen riesgos, y que solo ganan dinero si la obra tiene potencial comercial. ¿Valientes, no? Centrándonos, al menos por hoy, en la empresa editorial tradicional, diré que nosotras Las Marías no somos de esta calaña. Es decir, nosotras no compramos ni vendemos obras escritas, sino más bien echamos la mano para que estas se conviertan en libros preciosos y cuidados. Y esto lo hacemos vendiendo servicios editoriales.


Los servicios editoriales que trabajamos en el Estudio, los ofrecemos tanto a editoriales como a autores que quieren autopublicarse. Una editorial, por ejemplo, puede llamar a Julia para solicitarle alguna asesoría sobre cómo puede comenzar un nuevo catálogo, o puede pedir que yo les diseñe las cubiertas o que Antonia trabaje alguna edición de contenido. Somos, por decirlo de otra forma, trabajadoras autónomas (o freelancers) que estos contratan para labores puntuales y específicas.


Agentes literarios vs Las Marías


Ahora bien. Cuando hablamos de los agentes literarios (también conocidos como agentes editoriales), estos deben pensarse como los representantes de los autores y de las editoriales. Sí, “representantes” es el mejor adjetivo para describirlos.

¿Cómo es la interacción entre autor-agente? Pues, un autor va a un agente, le presenta esa última obra que escribió y le pide que considere representarlo ante potenciales editoriales. El agente tomará en consideración el potencial de las plataformas del autor, la calidad de la obra, el idioma… y decidirá si vale la pena representarlo. Un agente tiene que estudiar con pinzas si un autor y su obra valen la pena, porque este solo se echará su dinerito al bolsillo si logra venderlos. Exacto: un agente literario no pedirá dinero a un autor para representarlo, sino que, así como una editorial tradicional, asumirá el riesgo de llevar a cuestas la obra de un escritor. ¿Que qué se gana este ser humano entonces? Pues un porcentaje de la venta de los derechos de autor.

Por otro lado, y así como dije allá arriba, un agente literario también representa editoriales al vender sus obras, y les sirven de “catálogo confiable”. Sobre lo primero, los representa en caso de que la editorial venda derechos de autor. Estos es, en vez de ir puerta por puerta enseñando lo que tienen a la venta, las editoriales contratan a un agente literario para que haga este trabajazo por ellos. En cuanto a que los agentes sirven de “catálogo confiable”, me refiero a que las editoriales pueden recurrir directamente a ellos y preguntarles qué buenas obras* tienen en su poder. Los agentes literarios, podría decirse, son entonces una herramienta que las editoriales usan para reducir un poquito el riesgo de la compra, ya que puede pensarse que si un agente representa una obra, es porque esta tiene potencial comercial.

Y bueno, Las Marías entonces no somos tampoco agentes literarios. Nosotras no llevamos autores a las editoriales ni las editoriales nos preguntan qué cosas buenas tenemos en nuestro catálogo. Cuando nos llaman al Estudio para preguntarnos si representamos autores, les decimos que nos gustaría, pero que no. Lo que sí hacemos es que Julia les comparte algunos contactos de agentes que pueden considerar, y les recuerda los requisitos que necesitan tener para que los representen. Ah, claro… y Julia siempre les insiste en que vayan a tomar café con ella, de todos modos. 🤷

Y ya. Voy terminando, que me advirtieron que no debía pasarme de 3 minutos de lectura. Para resumir entonces, Las Marías no nos consideramos ni editoriales tradicionales ni agentes literarios, porque no somos unas Marías arriesgadas. Bueeeeno… deja y lo arreglo: editar y construir libros sí que tiene sus riesgos, así que mejor diré que Las Marías no somos hardcorosas nivel ride or die, así como las editoriales y los agentes. ¿Suena mejor? 🤔

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*Hago hincapié en que este es el modelo tradicional de publicación de libros. Hay empresas que también se hacen llamar editoriales e implementan otros modelos de negocio, como la publicación asistida o el partnership, en el que el riesgo de publicación es compartido.

**Para una editorial y un agente literario, una buena obra podría significar que la obra escrita y el autor, juntos o respectivamente, tienen potencial comercial.

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